Se advierte de
entrada que este ensayo no esta sujeto a comentarios, pues su único objetivo es
despertar la razón para nutrir, o en su debido caso, fortalecer tus más
sinceras convicciones.
A lo largo del
tiempo se ha estado engendrando la idea de que el conocimiento de datos, en
esencia, es sinónimo de libertad. Es así como me dispongo a anunciarte que a la
luz de mi razón existen dos tipos de conocimiento, el que esta orientado a conocer por conocer [Filosofía(amor
a la sabiduría)] en
contraste con el que esta orientado a conocer
para ser. Existen conocimientos que no están diseñados para transformar o
mejorar la vida humana, intrínsecamente estériles y peligrosos. Nuestra cabeza
está llena de datos, lo cual no nos hace ser más sabios, si no más bien nos hace
tener una percepción equivocada de la realidad; pues nuestro cerebro se ve
acribillado por múltiples sentencias que deben de ser profundamente analizadas
pero el sistema capitalista nos mantiene ocupados para no reflexionar en ello. Si
entendemos por filosofía la definición clásica que nos dio Aristóteles que es “conocer todas las cosas a través de sus
causas a la luz natural de la razón” estamos en el camino correcto, pues
nos religaremos con nuestra propia naturaleza y no seremos libres a la luz de un
ética social si no a la luz de nuestra propia esencia. Si por ética entendemos
un código moral que nos plantea la identidad
absoluta del bien y del mal y que de
esta manera se es libre, se tiene un problema. Por mencionar un ejemplo, la
ética judeocristiana no está basada en el análisis y convicción de nuestras
acciones sino en el miedo.Y en mi opinión el miedo no es un método muy
evolucionado para desarrollarse como una persona sabia, pues no nos hace
cambiar nuestras actitudes, nos hace reprimirlas. Anteriormente he subrayado la
palabra identidad absoluta pues es
importante recalcar que hasta lo que el hombre ha llegado a descubrir, el
cambio es lo único constante, no pueden existir sociedades exclusivistas. Una
observación acerca de la
juventud que rodea mi entorno, es la absolutización de lo relativo, pues en
ocasiones he escuchado comentarios emotivos y llenos de credulidad acerca de
tal o cual teoría que no transforman ni la vida de quien lo defiende ni la del
mismo creador como en el caso de Nietzsche. Por eso es muy importante no subestimar el poder de
la redacción y de la manipulación mental. Todo esto genera una sociedad egoísta, una sociedad que si sigue conociendo por conocer no se
transformará de una manera positiva que le ayude a trascender para dejar de
ignorar lo que realmente es ser ignorante.
Yvonne
Aguirre
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